Actualidades en Medicina Veterinaria y Zootecnia México

REPORTE DEL TRATAMIENTO DE MASTITIS SUBCLÍNICA EN VACAS, USANDO CLORITO DE SODIO EN SUSPENSIÓN

Méndez-Solano M. C., Velázquez-Vázquez M. L., Castañeda-Ortega J. C. & Alegría-Martínez, D. N.

Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia – Xalapa, Universidad Popular Autónoma de Veracruz. C. P. 91100. Calle Juan Escutia No. 2 Colonia Revolución, Xalapa, Veracruz, México. *Correo electrónico: mendezsolano16@hotmail.com

Resumen

En el rancho “Agua Dorada” en el municipio de Jilotepec, Ver., cinco vacas Holstein de entre 32 y 42 meses edad, con pesos de entre 350 y 400 kilogramos (kg). Una de ellas con antecedentes de mastitis subclínica, diagnosticada con mastitis crónica por lo cual se estaba considerando como un desecho, las otras cuatro presentando mastitis subclínica. Fueron tratadas con suspensión de clorito de sodio aplicado vía intramamaria 5ml de solución por la mañana y por la tarde, aumentando la dosis 5ml gradualmente hasta alcanzar los 20ml. El animal con mastitis crónica fue recuperado tras ser tratado durante un periodo de 14 días y un periodo de observación de 18 días, mientras de los que presentaron mastitis subclínica también se obtuvieron resultados positivos entre los cuatro y seis días.

Introducción

Uno de los factores que afectan la producción de leche es el estado de salud de los animales, especialmente la presencia de mastitis (Escobar & Mercado, 2008), que además de ser un problema importante de salud pública, representa gastos para la economía y de acuerdo con la presentación de la mastitis, el tratamiento y recuperación será o no un éxito (Zendejas-Aguilar, et al., 2020; Mera et al., 2017; Cervantes et al., 2017). A nivel mundial, es reconocida como una de las enfermedades más comunes (Pompa & Ramírez 2016), de acuerdo con Zendejas-Aguilar et al. (2020) en el año de 1996 un caso de mastitis clínica en México representaba un costo aproximado de $1,350.00 por pérdidas por producción de leche, leche desechada por residuos de antibióticos, costo por mano de obra y medicamentos, aunque la verdadera pérdida se estima en miles de millones de pesos siendo críticas en establos medianos y pequeños. La mastitis es un proceso inflamatorio de la glándula mamaria como consecuencia de una infección por microbios que invaden la ubre y prevalece en el ganado lechero por una mala limpieza de los cuartos, junto con la mala desinfección de estos (Monteiro et al., 2014; Hans, 2001). Los patógenos penetran a la glándula a través del canal del pezón, y después de esto son visibles diferentes cambios tanto físicos como químicos desde los cuartos hasta la glándula mamaria (Fernández-Bolaños et al., 2012).

A pesar del avance científico la mastitis prevalece en los hatos lecheros, usualmente es tratada o prevenida con la aplicación de antibióticos intramamarios, lo cual representan una carga económica alta para el productor (Bedolla & Ponce de León, 2008). El tratamiento común es a base de antibióticos en diferentes concentraciones usados como una solución parcial y el residuo genera problemas de salud al consumidor si no se cuida el tiempo de retiro. El antibiótico de uso común es la suspensión de uso veterinario ubricina, que está compuesta a base de penicilinas G y corticosteroides como la dexametasona para tratar la inflamación. Sin embargo, los tratamientos homeopáticos pueden ser la opción para el control de la mastitis subclínica, se combate la infección asegurando la calidad de los productos derivados, ya que las bajas dosis de medicaciones homeopáticas son catalizadas sin dejar residuos que afecten a la salud de las personas (Leal & Peña, 2009).

La mastitis bovina, una enfermedad recurrente

La mastitis es una enfermedad compleja definida como una respuesta inflamatoria de la glándula mamaria (Fernández-Bolaños, et. al., 2012), es una patología desencadenada por factores multifuncionales en el ganado bovino (Mera et al., 2017). Es la respuesta a un daño local que puede ser de origen infeccioso, traumático o tóxico, que ocasiona alteraciones patológicas en la glándula mamaria (Escobar & Mercado 2008). Además de cambios físicos y químicos hay modificaciones en las propiedades organolépticas de la leche (Montero et al., 2014) y las pérdidas económicas que ocasiona a la industria lechera son considerables (Bedolla & Ponce de León, 2008). Entre el 20% y 30% de las vacas lecheras llegan a ser diagnosticadas con mastitis clínica al menos una vez durante la lactancia (Cervantes et al., 2017), lo cual implica cuantiosas pérdidas económicas por menor producción y leche de baja calidad (Leal & Peña 2009).

La mastitis puede ser causada por distintos patógenos y representa el principal problema que afecta hatos lecheros bien manejados (Bedolla & Ponce de León, 2008), los patógenos ambientales permanecen en el ambiente y no sólo en las glándulas afectadas, como Streptococcus uberis, también existen algunos patógenos contagiosos en las heces que son transmitidos entre las ordeñas de vaca en vaca como el Streptococcus agalactiae (Mera et al., 2017), estos patógenos habitan en la glándula mamaria bovina y se han adaptado a la glándula evadiendo el sistema inmune (Fernández-Bolaños et al., 2012 ). Además de los patógenos contagiosos y ambientales existen otros que son poco comunes causantes de mastitis clínicas como son las levaduras, prototecas y nocardias (Bedolla & Ponce de León, 2008).

Mastitis clínica y subclínica

La enfermedad puede clasificarse de acuerdo al grado de inflamación y a las lesiones locales e implicaciones sistémicas en la vaca, puede presentarse en forma aguda caracterizada por su aparición súbita, subaguda y crónica donde la infección es de larga duración, la leche es de apariencia anormal y se pueden identificar cambios al palpar el tejido de la ubre (Pompa & Ramírez, 2016; Fernández-Bolaños et al., 2012). Dependiendo del nivel de inflamación de la glándula mamaria se podrá clasificar en mastitis subclínica y clínica:

La mastitis subclínica es la más común (Villagómez-Cortés & Cervantes, 2013), en ésta no siempre se identifican síntomas que evidencien la enfermedad puesto que no son visibles los cambios en la ubre o en la leche. Sin embargo, se pueden identificar los síntomas realizando la prueba de California de Mastitis (CMT). Esta enfermedad se identifica con el tiempo; la inflamación se puede desarrollar con tal rapidez que se convierte en crónica (Mera et al., 2017).

Por su parte, la mastitis clínica es una anormalidad de la glándula mamaria de la vaca o de la leche (Fernández-Bolaños et al., 2012), caracterizada por tumefacción, dolor en la ubre y enrojecimiento, la leche es de color amarillo o rojizo y cuando esta patología se agrava produce un descenso fisiológico notorio (Mera et al., 2017) como aumento de la temperatura rectal, letargo, anorexia e incluso la muerte (Pompa & Ramírez, 2016). Para detectarlas se realiza la palpación de la ubre y cuartos identificándola debido a la fibrosis que causa y por lo general ya no hay tratamiento (Fernández-Bolaños et al., 2012).

Diagnóstico

Comúnmente se reconoce la enfermedad porque se empiezan a presentar síntomas clínicos que incluyen una disminución de la producción láctea, la composición y apariencia se torna alterada (grumos), además se pueden identificar fiebre, cuartos mamarios enrojecidos, hinchados e hipertérmicos (Fernández-Bolaños et al., 2012) y es causada por diferentes especies bacterianas de las que se reconoce principalmente a Mycoplasmas sp., Staphylococcus aureus y Staphylococcus agalactiae (Escobar & Mercado, 2008) siendo el pezón la principal vía de entrada a la glándula (Fernández-Bolaños et al., 2012).

En condiciones de campo, animales afectados por la mastitis pasan desapercibidos en la evaluación clínica, pero se les puede diagnosticar mediante pruebas de laboratorio (Gómez-Quispe et al., 2015), como las pruebas químicas de conductividad eléctrica de la leche (Fernández-Bolaños et al., 2012), prueba de Wisconsin, métodos de aislamiento, cultivo, tinción, pruebas bioquímicas e identificación y el conteo de células somáticas por microscopia directa y el somaticell, así mismo, pruebas de campo como lo es la prueba de California. Este examen predice el conteo de células somáticas a partir de cada cuarto o de muestras de leche (Bedolla et al., 2007), es decir, estima la cantidad de ácido desoxirribonucleico (ADN) de las células nucleadas de la leche gracias al reactivo detergente indicador de pHque, al mezclarse con la leche a partes iguales, disuelve las paredes celulares y nucleares de los leucocitos presentes liberando el material nuclear (Cerqueira et al., 2017).

Dióxido de cloro o clorito de sodio

Es un gas de color amarillo verdoso obtenido a partir de la mezcla de clorito de sodio y ácido cítrico, es altamente soluble en agua,pero no se hidroliza con ella. El dióxido de cloro no deja residuos ni se acumula a largo plazo, tiene un comportamiento similar al del oxígeno, ya que tiene afinidad por la acidez y resulta que los organismos patógenos son ácidos. En humanos el dióxido de cloro tiene la capacidad de eliminar patógenos de manera selectiva. La solución mata microbios rápidamente y no causa daño a humanos ni a los animales. La eliminación del patógeno es proporcional al tamaño del cuerpo (García-Espinosa, 2020).

Caso clínico

En diciembre de 2019 se presentó en el rancho “Agua Dorada” ubicado en el municipio de Jilotepec, Veracruz, México, un caso de mastitis crónica en una vaca de raza Holstein, con una edad de 36 meses teniendo su segundo parto, con antecedentes de haber presentado mastitis subclínica confirmada con la prueba de California en ocasiones siendo más visibles los síntomas en su etapa más alta de producción.

En el examen clínico se encontró a una vaca anoréxica, con baja producción láctea, en la palpación se pudo percibir que los cuartos mamarios eran fibrosos en un 75%, por lo que se presentaba dolor a la palpación. Tomando en cuenta los antecedentes de la vaca se realizó la prueba de California de Mastitis (CMT) dando positivo. Anteriormente la infección había sido controlada a partir de la aplicación de antibióticos intramamarios de la suspensión comercial veterinaria ubricina.

En esta ocasión la aplicación inicial de la ubricina no surtió el efecto esperado y después de varias semanas el problema iba en aumento. Después de varias aplicaciones de ubricina y de varios resultados positivos en la prueba de California de Mastitis (CMT), la vaca fue diagnosticada con mastitis crónica, además presentaba una temperatura rectal alta (40°C), e inestabilidad, de acuerdo con los síntomas identificados se clasificó como vaca de desecho.

Se decidió recurrir a implementar una terapia homeopática a base de clorito de sodio en suspensión y aplicado por vía intramamaria para detener la infección y mejorar el estado de salud de la vaca. Después de haber tratado un caso de mastitis crónica con suspensión de clorito de sodio por aplicación intramamaria con resultados positivos se reportaron cuatro casos más de ejemplares con mastitis subclínica en el rancho, en el mes de abril se reportó una vaca de 32 meses y 400 kg y en su tercera gestación y en mayo tres más, una vaca de 42 meses y 380 kg; otra de 32 meses y 360 kg y la última de 36 meses y 350 kg todas ellas con dos partos. Se procedió a aplicar el mismo tratamiento con clorito de sodio en suspensión, sin embargo, el periodo de tratamiento fue de menos días ya que presentaron síntomas iniciales de una mastitis subclínica corroborada con la prueba de California de Mastitis (CMT).

Tratamiento

La eficacia del tratamiento de la mastitis depende del medicamento y de las dosis aplicadas, pero sobre todo depende del tiempo en que se aplique. En este caso, optamos por usar una suspensión alternativa a base de clorito de sodio en suspensión, las posibilidades de tener una recuperación exitosa en un caso crónico son muy bajas, este caso era de un 20-25% después del diagnóstico confirmado por la prueba de California y el estado crítico de la vaca.

En México el clorito de sodio se utiliza en humanos, las gotas cortan el desarrollo de la enfermedad, su capacidad bactericida debido a su alcalinidad, las bacterias, protozoarios y hongos son ácidos por lo que al entrar en contacto con la alcalinidad tienden a desaparecer. El dióxido de cloro o clorito de sodio penetra los glóbulos rojos y es llevado por el torrente sanguíneo a todo el cuerpo, en la sangre se va liberando poco a poco en las siguientes 12 horas después de la administración. El clorito de sodio neutraliza las partes del cuerpo enfermas, las acciones son beneficiosas (Ruiz, 2009).

Se sabe que el clorito de sodio destruye microorganismos dañinos, bacterias, hongos y virus entre las cuatro horas a cuatro semanas, generalmente menos de una semana, pero depende del tamaño del cuerpo y de la invasión de la enfermedad (Ruiz, 2009; Zendejas-Aguilar, et al, 2020). Al no tener una dosis promedio  se inició la aplicación intramamaria experimental empleando 5ml de solución de clorito de sodio, -por la mañana y por la tarde- aumentando la dosis de 5ml gradualmente hasta alcanzar los 20ml durante un periodo de 14 días para el caso de mastitis crónica y de menos días para las vacas con mastitis subclínica según el estado de la vaca (Tabla 1).

En este periodo se hicieron pruebas control mediante la prueba de California que en los primeros días la leche era densa y presentaba aspecto grumoso (Figura 1), en los siguientes días para el caso de mastitis crónica los resultados no permitían observar diferencias significativas aun con la aplicación del tratamiento, el día 14 se hizo la última aplicación de suspensión de clorito de sodio y se mantuvo a la vaca en observación 18 días más.

Una vez finalizado el tratamiento, en la vaca con mastitis crónica se pudo observar que había una mejoría, no presentó fiebre (temperatura 38.5°C), entonces se repitió la prueba de California de Mastitis (CMT) a manera de control, en el día 20 a partir del resultado de la prueba de California de Mastitis (CMT) se pudo observar una diferencia significativa en el aspecto de la leche que presentaba una consistencia poco espesa sin grumos y con una coloración del reactivo de color claro, en el día 25 el resultado de la prueba de California de Mastitis (CMT) permite observar que la consistencia de la leche era menos espesa y no presenta grumos, la coloración de la leche es más fuerte en la muestra de la teta craneal del lado derecho.

En la prueba de California realizada el día 30 el aspecto de la leche es normal (Figura 1), leche de coloración blanca y líquida; a partir de este momento se corroboró que el tratamiento había tenido efecto, la prueba de California de Mastitis (CMT) se repitió por tres días más obteniendo el mismo resultado, no había síntomas de mastitis. A partir de ese día se pudo ordeñar normalmente a la vaca y se observó que la producción láctea empezaba a mantenerse en el rango, produciendo 10 litros por día.

Para los casos de mastitis subclínica que presentaron cuatro vacas más en el mismo rancho en los meses posteriores al tratamiento de una mastitis crónica, el tiempo de tratamiento como la reversión de los signos que se presentaron en la composición de la leche fue en un periodo de tiempo corto comparado con el primer caso. La aplicación intramamaria de la suspensión de Clorito de sodio se inició en las vacas con 5ml que subieron a 10ml y hasta los 15ml de forma gradual de 5 en 5ml (Tabla 1). En el cuarto y quinto días de tratamiento las vacas mostraron mejoría progresiva por lo que al dar negativo en la prueba de California de Mastitis (CMT) se pudo proceder a la ordeña segura (Figura 1).

Día

Vaca 1

Vaca 2

Vaca 3

Vaca 4

Vaca 5

1

5   ml

5   ml

5   ml

5   ml

5   ml

2

10 ml

5   ml

5   ml

5   ml

5   ml

3

15 ml

10 ml

10 ml

10 ml

10 ml

4

20 ml

10 ml

10 ml

10 ml

10 ml

5

20 ml

15 ml

15 ml

6

20 ml

15 ml

7

20 ml

8

20 ml

9

20 ml

10

20 ml

11

20 ml

12

20 ml

13

20 ml

14

20 ml

Para los casos de mastitis subclínica tratados con la suspensión de clorito de sodio no se ha identificado alguna secuela debido a la baja progresividad de los síntomas, al igual que al ser poco tiempo el que ha pasado desde el tratamiento, la mastitis no se ha presentado de nueva cuenta. No así en la vaca que presentó mastitis crónica, aunque a primera vista la vaca se puede observar bien y corroborado con la prueba de California no hay signos de mastitis, al palpar los cuartos que fueron invadidos por mastitis crónica se percibe una consistencia un poco fibrosa, lo cual no parece afectar la producción láctea que además de haber aumentado de 10 a 15 litros por día se ha mantenido constante y no se observa que la manipulación de los pezones o de los cuartos como de la ubre en general represente incomodidad o molestia para la vaca.

Las condiciones físicas de las vacas al estar sanas se vieron mejoradas después de que desaparecieran los síntomas de mastitis, los pezones y las características de la leche son óptimas. Para el caso de la vaca con mastitis crónica la ubre se puede ver de una consistencia sana en un color claro y no esta inflamada, no se observa dolor a la palpación, la condición física en este caso se ha mantenido inalterada por meses, la temperatura se ha encontrado en rango (38.5°C), la condición corporal normal en una escala del 1 al 5 ha estado en 3.5, y la producción láctea también ha sido constante, además de que no se han vuelto a presentar síntomas de mastitis, incluso después de otro parto.

Conclusión

La mastitis sigue siendo el problema de salud más frecuente en ganado lechero, particularmente en condiciones de lechería tropical, donde los estudios realizados son escasos, ya que la finalidad de un tratamiento para la mastitis desde el punto de vista de los ganaderos es obtener en breve tiempo la reducción en los síntomas clínicos y mantener el rendimiento esperado de la leche.

Un tratamiento efectivo depende tanto del medicamento aplicado como de la dosis, pero sobre todo depende del tiempo que se aplique ya que un tratamiento incompleto o inadecuado genera resistencia microbiana a las suspensiones presentes actualmente en el mercado veterinario y después es difícil controlar un problema de mastitis.

En este reporte se brinda información relevante sobre la eficacia del clorito de sodio en suspensión de aplicación intramamaria para el tratamiento de esta enfermedad, los antecedentes de la vaca con mastitis crónica en particular señalan una producción láctea que era alta durante los días vacíos, misma que siempre se vio afectada después de cada parto, lo que implicaba una inversión elevada en el tratamiento teniendo en cuenta que los síntomas volverían a presentarse en el siguiente parto.

Se sabe que la acción del clorito de sodio depende principalmente del tamaño del organismo, en este caso la acción fue dependiente del nivel de invasión de la enfermedad por lo que se pudo observar que la vaca con mastitis crónica llevó más tiempo en recuperarse comparado con el tiempo de acción en los positivos a mastitis subclínica que además de ser identificados en su inicio, fueron tratados de emergencia y aún no se presentaba una resistencia a ningún tratamiento.

Después del tratamiento de una mastitis crónica y de algunas mastitis subclínicas con solución de clorito de sodio por aplicación intramamaria, la producción láctea de las vacas ha sido constante y no se han presentado síntomas de mastitis reincidentes en las mismas vacas, lo cual sugiere que este tratamiento alternativo ha dado resultados favorables, además de seguros.

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